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Bullying - Acoso Escolar

«El acoso escolar diario es un infierno»

Cerca de 200 alumnos del programa de Tutoría Entre Iguales del instituto Santa Maria reciben sus diplomas

La Vanguardia - El famoso ‘primo de Zumosol’ fue víctima de ‘bullying’

Fuente: Diario de Ibiza 24/02/2020
Autora: Marta Torres Molina

Educación. Sergio Medialdea, que a mediados de los 90 interpretó en varios anuncios al popular «primo de Zumosol», explicó ayer a los cerca de 200 alumnos del programa Tutoría Entre Iguales del instituto Santa Maria que él también, mucho antes de protagonizar la campaña publicitaria, sufrió acoso escolar. Las humillaciones constantes de sus compañeros le llevaron, incluso, a pensar seriamente en suicidarse.

Cuando tenía apenas 16 años, Sergio Medialdea, harto de sufrir el acoso de sus compañeros de instituto, se fue a las vías del tren de Castelldefels. Estuvo un rato deambulando por ellas. Esperando que un tren le arrollara y acabara, de una vez, con su sufrimiento. «Sólo quería desaparecer», explica Medialdea a los cerca de 200 alumnos de instituto Santa Maria que, sentados en las butacas del auditorio de Can Ventosa, le escuchan atentos. Y en silencio. Algo extraño. (Mira aquí las fotos)

Los estudiantes han llegado al espacio alterados por la salida de la rutina. Y han seguido algo revoltosos los discursos del alcalde de Ibiza, Rafa Ruiz –«también tuve momentos difíciles, perseguido por compañeros que me veían diferente»–; la concejala de Educación, Carmen Boned –«vosotros sois héroes y heroínas»–, y la directora del instituto, Teresa Marí: «El acoso es el principal problema de un centro, pero muchas veces está camuflado y sólo es visible cuando ya no admite más, a veces cuando ya es demasiado tarde». Pero cuando Medialdea ha comenzado con su historia, en el auditorio se ha hecho el silencio.

A estos escolares lo del acoso no les suena a chino. Todos ellos, de hecho, participan en el programa Tutoría Entre Iguales, que acaba de poner en marcha el Ayuntamiento de Ibiza en su centro. Llevan desde que comenzó el curso recibiendo charlas y formación. Un total de 78 de ellos, de tercero de Secundaria, son tutores de otro centenar de primero. La función de los primeros es la misma que se ve en el corto con el que comienza la sesión: una alumna mayor que, sin intervenir, sólo controlando, consigue que unos abusones dejen tranquila a su víctima. Los chavales aplauden cuando acaba el corto. Y ríen algo después, cuando en la pantalla del escenario se proyectan dos de los populares anuncios «del primo de Zumosol».

Y es que Medialdea, el que se fue a las vías del tren porque no soportaba más los abusos de sus compañeros de instituto, no es otro que el primo de Zumosol. Aquello pasó años antes de la archiconocida publicidad, explica el conferenciante, que lleva una camiseta con una señal de tráfico en la que se lee «Stop bullying» y, debajo, «bajar la mirada, jamás». Comenzó en 1985, cuando apenas tenía 14 años y empezó a ir al instituto. En aquella época no era el joven fuerte y guapo del anuncio. Sergio Medialdea era un adolescente bajito –«medía 1,46»–, con gafas y que en la infancia había sufrido «estrabismo extremo».

El «óxido de hierro, FeO»

«Al llegar al instituto tres alumnos de COU me empezaron a dar collejas, me pidieron dinero para tabaco y me dijeron que a partir de entonces todos los días debía darles dinero», explica el conferenciante. Desde entonces, si cuando llegaba al instituto por la mañana los veía en la puerta, daba media vuelta y se dedicaba a pasear por Gavà y esperar a que no estuvieran para entrar en el centro. «Aquí viene lo importante de por qué llevo este lema en la camiseta: los abusones se ceban con los que no les aguantan la mirada», comenta. El conferenciante continúa desgranando las humillaciones que sufrió. Desde el mote que le pusieron, óxido de hierro, «porque la fórmula es FeO» hasta el día que, al enterarse sus compañeros de que carecía de vello púbico, le quitaron el bañador mientras nadaba en la piscina y se lo dejaron en el último asiento de la última grada, obligándole a salir del agua desnudo. «Fue muy humillante», reconoce. «Cuando el acoso es diario, se convierte en un infierno», afirma. Todo eso, un día tras otro durante años le llevó, con 16 años, a las vías del tren. Deseando que alguno le arrollara. «Sólo quería desaparecer. Pensaba, de verdad, que el mundo sería mejor sin mí», continúa el conferenciante, que dio marcha atrás a su intención el pensar en sus padres.

Su «gran fallo», reconoce Medialdea, es no habérselo dicho a nadie: «Cuando no lo cuentas todo empieza a ser muy oscuro. Crees que te mereces los insultos y aparece la sombra del suicidio». Tampoco dijeron nada muchos de sus compañeros, aunque lo sabían y hasta miraban. Tratando de huir de sus acosadores y como su obsesión era dejar de ser bajito, se refugió en el deporte: «Leí en una revista que la gimnasia sueca te hacía crecer y me pasé dos años y medio colgado de las espalderas cinco horas diarias». Aquellos chicos, repetidores, dejaron de acosarle en tercero de BUP. «Buscaron a otro de primero», responde el conferenciante a una de las preguntas que, en el turno de palabra, le hace uno de los alumnos.

Cosa del karma, en el 94, con poco más de 20 años, Medialdea se convirtió en «el primo de Zumosol». «Un personaje que defendía a otros del acoso», detalla a los adolescentes, que en aquella época aún no habían nacido. Ni siquiera entonces se lo dijo a nadie: «Mi madre murió hace un año y medio y no sabía lo que me había pasado ni que estuve a punto de quitarme la vida. Y mi padre se enteró el año pasado, por la televisión, en una entrevista».

Sergio Medialdea rechaza la explicación de que los casos de acoso escolar «son cosas de críos». Pone, como ejemplo, el caso de un chico de Cádiz al que unos compañeros daban collejas, tiraban piedras y humillaban. «En vez de castigar a los acosadores, se le obligó a él a cambiar de centro. Le daba tanto miedo que en el nuevo instituto le pasara lo mismo, que decidió suicidarse. Tomó pastillas. Le salvaron, pero su cerebro estuvo sin oxígeno 40 minutos. Lleva tres años en una cama. No ve, no se puede mover y tienen que alimentarle por un agujero en la tráquea. El acoso escolar es muy peligroso», indica ante un auditorio, en ese momento, completamente en silencio.

Las voces, las risas, las palmas, el jaleo, vuelven al auditorio poco después, cuando Medialdea abre el turno de preguntas y decenas de brazos se alzan en el patio de butacas. Y siguen después, sobre todo las risas, cuando, en grupos, les llaman a todos para que recojan sus diplomas. Sus nombramientos como tutores y colaboradores contra el acoso escolar.

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