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Día: 21 de julio de 2017

LA IMPORTANCIA DE LOS PEQUEÑOS DETALLES DE LA VIDA

En el camino de vuelta viaje en AVE y mirando a través de la ventana tuve una reflexión sobre el error de ir demasiado deprisa por la vida. Comencé a pensar en la comparativa de aquel momento con la vida de las personas, en el que el tren podría bien ser nosotros como individuos, la vía como nuestra vida y camino que nos lleva a nuestro destino y el paisaje el entorno en el que nos movemos. ¿Pero qué pasa cuando viajamos a 300 kilómetros por hora, cuando vamos demasiado deprisa?, pues lo que pasa es simplemente que no le damos importancia a los pequeños detalles, unos detalles que aunque pequeños son los más importantes, y no les damos importancia porque sencillamente no los vemos a causa de la velocidad.

Como ya hemos dicho si la vía es nuestra vida, nuestro camino, hay que tener muy en cuenta lo que sustenta nuestra vida para que podamos llegar a nuestro destino, ahí entran los bloques de cemento en transversal que junto con las incontables pequeñas piedras fijan la vía al suelo como si se tratara de cimientos para que ésta tenga el apoyo necesario.

 

Esos bloques transversales bien podrían ser nuestra familia, nuestros valores, nuestros principios, nuestros verdaderos amigos que siempre están ahí, sencillamente lo más importante de nuestra vida, lo que nos define como seres. Las incontables pequeñas piedras bien podrían ser todas aquellas personas que nos encontraremos a lo largo de nuestra vida y de las que aprenderemos lo malo y lo bueno, pero que al ir demasiado rápido por la vida no vemos esos detalles, simplemente por el estrés que llevamos por invertir tiempo, energía, preocupación en cosas que no son lo suficientemente importantes, y por eso vamos cada vez más rápido, porque creemos que cuanto más rápido vayamos llegaremos antes a los sitios, pero esos sitios donde queremos llegar no son espacios físicos, son situaciones, son emociones, son experiencias que viviremos, que normalmente se dan cuando fluimos a la velocidad de la vida. El hecho de ir demasiado rápido y querer que las cosas pasen cuando nosotros queremos que pasen, que siempre es YA, o sea que para AYER mejor que para HOY, no hace más que retrasar ese momento, porque nos apresuramos y esa desesperación la ven las otras personas y eso las hace desconfiar. Cuando una persona quiere el éxito y lo quiere YA, se aleja cada vez más de conseguirlo, porque hace cosas sin pensar porque pretende adelantar situaciones en las que siempre intervienen otras personas que no son tú, y factores que no se pueden controlar, podríamos hacer referencia a esa famosa frase de NO POR CORRER MÁS, SE LLEGA ANTES A LO SITIOS, porque a mayor velocidad menor control. Si en un tren en lugar de viajar a 300 kilómetros redujéramos la velocidad a 80 kilómetros por hora, veríamos sin problemas los bloques transversales de cemento que junto con las piedras sujetan la vía, y de esa manera no perderíamos de vista las cosas importantes de la vida, y que decir del paisaje que veríamos mucho mejor y que sin duda apreciaríamos pues haría de nuestra vida una vida en un entorno y ambiente más bello.

Por eso amigo levanta el pie del acelerador y afloja el ritmo, porque nuestro cuerpo tiene límites que no conviene forzar, fluye al ritmo de la vida y verás que todo te va mejor, da la importancia a las cosas realmente importantes de la vida y no las olvides porque son las cosas que te han hecho ser como eres, las que te definen, no todo es el éxito, recuerda que el éxito sin felicidad no es éxito, pues la felicidad es el éxito más grande al que puedes aspirar.

Gracias por estar ahí, cuídate y NO PIERDAS DE VISTA LAS COSAS MÁS IMPORTANTES DE TU VIDA….